Los Milagros de Dios son creativos - Luis Bravo
Dios sabe que no todos somos iguales y por eso el tiene un trato personal con cada uno de nosotros.
Cuando Jesús sano a los ciegos, por ejemplo, no los sano a todos de la misma forma.
Así lo que Dios hará en tu vida, no será necesariamente igual a lo que hizo en otro.
Por eso sigue creyendo por tu milagro y por lo que Dios hará en tu vida, aunque no se parezca a lo que ha hecho en otros, ten la seguridad que Dios conoce lo que es mejor para cada uno de nosotros.


Luis Bravo - En el fondo del pozo
¿Alguna vez te has sentido como en el fondo de un pozo?, ¿Qué tocaste fondo? ¿Y que por más que te esfuerces o hagas lo que hagas, no puedes salir de ahí?
Dios muchas veces permite situaciones difíciles en nuestra vida, en la cuales no podemos salir por nuestras propias fuerzas, necesitamos la ayuda de Dios, quien es el único que puede sacarnos.
Lo bueno es saber que no para siempre, será trillado el trigo como dice la Biblia, sino que Dios ha determinado una duración de tiempo para tu prueba.



Corona de espinas - Dante Gebel
La escasez no es parte de la vida cristiana; porque recibimos la maldición de la pobreza a través del sudor de la frente de Adán, pero fuimos redimidos de ella por causa de la sangre en la frente de Jesús. Dios dijo: Yo voy a bendecir el fruto de la tierra, tu vid del campo nunca será estéril y todas las naciones te dirán bienaventurado. Esto significa que cuando estás por perder la casa, cuando se te rompe el auto, cuando las deudas te agobian, Dios interviene y dice: “Cuidado diablo con tocarlo, porque él es fiel en sus ofrendas, en sus diezmos y la maldición de la pobreza ha sido revertida. ¡Te ordeno que no lo toques! ¡Te ordeno que no se rompa nada!”


Días comunes - Dante Gebel
La mayoría de nosotros vivimos vidas comunes, tenemos empleos comunes, rutinas comunes… tal vez no sea lo mejor, no sea lo soñado.. pero es lo que tenemos. ¿Cómo hacer para que esto se transforme en extraordinario? Hay que entregarle nuestro día común al Señor, hay que sembrar continuamente porque nunca un sembrador sabe la magnitud de su cosecha cuando planta una pequeña semilla. Por eso el Señor dice: nunca maldigas el día de las pequeñeces, bendice el día de los comienzos. Cada vez que le das algo común al Señor, eso que le das que a ti te parece insignificante, Él lo usará y te lo devolverá ungido y con bendiciones.


Con la tecnología de Blogger.